¿DESDE DÓNDE?

 Fuerzas de la Situación (VI)

Tardé mucho tiempo en darme cuenta de que había un "Desde dónde" desde el cual actuamos todos. Durante la primera parte de mi vida, hasta los 35 o 36 años, hacía lo que la mayoría hace: me proyectaba sobre los demás y los veía a través de mi Desde dónde. Además, creía de manera inocente todo lo que me decían sobre sí mismos y la imagen que proyectaban. Cuando lo que decían no se correspondía con lo que hacían, les justificaba mentalmente, pensando que podían tener alguna razón, o simplemente pasaba a pensar que era una cuestión de esa persona en concreto, no algo generalizado.

Hasta que, a esa edad, me sucedió algo que requería que determinadas personas hicieran el trabajo por el que se les pagaba y que ellas mismas decían que hacían. No implicaba grandes hazañas. De manera repetida me encontraba con gente que negaba la realidad, ponía excusas, justificaba... Esto no es lo que se suponía que hacían, no había lógica en su conducta y fue ahí cuando empecé a pensar que tenía que haber un Desde dónde desde el cual cada uno actuaba y que daba sentido a su conducta. Quizás fue porque también, por primera vez, yo pude sostener ver esto.

En la mayoría de los casos, cuando conseguía configurar el Desde dónde de aquellas personas que decían una cosa y hacían otra, me encontraba con un conflicto de Poder. La persona podía ocupar una posición de poder relativo, pero, a efectos prácticos, no tener Poder alguno. Alguien la había colocado allí y reproducía aquello que se esperaba de ella, pero no ejecutaba el poder que correspondía a su posición. 

Esto no resultaba visible mientras todo marchara bien y según lo esperado. Pero cuando llegaba un problema evidente, desagradable, la persona negaba la realidad, la minimizaba, discutía los hechos, ponía excusas. Porque, en realidad, nunca la colocaron allí por hacer algo. Y cuando algo feo llega, hay que actuar.

Otros motivos que encontré debajo de esta incompatibilidad entre hechos y palabras fueron querer dar una imagen mejorada de uno mismo; decir aquello que está bien decir porque expresar lo que realmente se piensa les dejaría mal colocados; o incluso estar de acuerdo con el malo. En definitiva, puede haber muchas razones. Para verlas hay que configurar el Desde dónde desde el que actúa esa persona en concreto. 

¿Cómo configuro un Desde dónde? 

Por ejemplo, hay una persona que dice que hace algo o que se supone que lo hace por la posición que ocupa, pero cuando llega la hora de la verdad no lo hace y niega, justifica, pone excusas... Según lo que diga y haga tiene que haber un hilo conductor que dé lógica a ese comportamiento y a esas palabras, algo que haga razonable para esa persona actuar de esa forma. El Desde dónde tiene lógica. Es la narrativa desde la que la mente hace razonable una determinada conducta de acuerdo con la estructura interna de la persona.

Desde que llegué a esta realización, y me di cuenta de que la mayoría era más mediocre de lo que yo me imaginaba o de lo que ellos decían ser, tengo que reconocer que mi implicación social ha bajado de manera significativa y tengo baja tolerancia al Teatro Social. Por supuesto que soy amable y no descreo a todo el mundo por defecto, pero tampoco creo a todos por defecto como hacía antes. Simplemente escucho lo que tienen que decir y eso es para mí un dato, en ningún caso una verdad. La verdad se verá con el tiempo: si coinciden actos y palabras y según la coherencia que haya en la trayectoria de esa persona.

A la vez, tengo que decir que aún me equivoco y continuamente tengo que corregir mis interpretaciones sobre determinadas personas. A veces porque en su momento no he querido ver algo que no me interesaba ver o no podía sostener en ese momento; otras, porque aún tengo patrones de conducta mal aprendidos y justifico inicialmente determinadas conductas que más tarde descubro que no eran justificables, sino que formaban parte de un patrón general.


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