CORTA EL FLUJO

 Fuerzas de la Situación (II) 

A lo largo de mi vida, me he encontrado en muchas situaciones en las que se ha distorsionado la realidad para construir otra que me perjudicaba. Las Fuerzas de la Situación se oponían a mí, pero lo hacían a costa de tergiversar los hechos.

Cortar el flujo significa dejar de participar en esa dinámica. Si van a construir una realidad que no te favorece, en algún momento necesitarán de tu colaboración: que hayas dicho o hecho algo, o que hayas aceptado alguna condición que después sirva para justificar el desenlace que buscan. 

Si dejas de alimentar esta dinámica con tu energía, esas fuerzas en oposición se quedan sin dónde agarrarse. Las dejas sin gasolina.

Siguiendo con el ejemplo del seguro que escribí en el artículo anterior de Traslada el Problema, mi aseguradora negó que los daños en mi vivienda fueran ocasionados por el derrumbe de la casa vecina, pero detecté un PATRÓN en la forma de actuar del seguro y de los peritos: 

1) Necesitaban acceder a mi vivienda y, más tarde, percibí que, durante su visita, no sólo observaban los daños, sino que parecían buscar aquello que después confirmara su relato.

2) La familiaridad con la que se movían dentro de mi vivienda me llamaba la atención. No percibía la actitud de respeto y contención propia de alguien que entra en una casa ajena. Incluso se sentían legitimados para hacer comentarios y valoraciones sobre aspectos que ni siquiera formaban parte del objeto de la visita.

3) No mostraban interés en ver pruebas que podían ayudar a comprender el origen de los daños. En la visita del primer perito intenté enseñarle vídeos de las filtraciones producidas durante la lluvia, pero hizo un gesto con la mano y rechazó verlos.

4) Me resultaba llamativo que algunas preguntas parecían dirigidas a encontrar contradicciones más que a comprender lo ocurrido. En ocasiones me preguntaban por cuestiones que ya había explicado previamente o que tenían una explicación evidente dentro del contexto de los hechos.

5) Me llamaba la atención el interés que mostraban por hablar con la otra parte. Siempre me pidieron sus datos de contacto y, más tarde, observaba cómo su versión adquiría más peso que la mía.

6) Una vez emitido el informe del perito, adquiría un peso determinante para la compañía aseguradora. A partir de ese momento, la valoración técnica se convertía en la referencia desde la que se interpretaba todo lo demás.

Gracias a que "trasladé el problema", mi vecino acabó llamando a su seguro. Sin embargo, yo ya había identificado el patrón anterior tras las tres visitas de los dos peritos de mi compañía, por lo que sabía que necesitaban entrar en mi casa para construir su versión de los hechos. 

También sabía que, una vez dentro, poco más podía hacer. Estaba a expensas de lo que observaran, interpretaran o decidieran incorporar posteriormente a su informe.

Así que puse condiciones a su entrada: que toda la comunicación debía realizarse por escrito, por lo que cualquier pregunta tendría que formularse también por escrito; además, el recorrido por la vivienda debía acordarse previamente, sin posibilidad de ser modificado durante la visita. Con esto evitaba, precisamente, que construyeran una versión de los hechos sin relación con la realidad. 

No hizo falta mucho. En cuanto nombré el primer límite, tanto el mediador como el perito reaccionaron de forma agresiva. Envié mis condiciones por correo, pero nunca las aceptaron ni las respondieron. 

Tras dos meses de escritos y comunicaciones, la empresa de peritaje acabó incluyendo las pruebas audiovisuales de las filtraciones de agua por intermediación de la compañía de seguros.

El procedimiento aún sigue abierto y se encuentra pendiente de resolución, pero no he tenido que defenderme de una realidad fabricada en base a un informe "técnico".

Cortar el flujo es una herramienta estratégica que sirve para evitar que una situación que se opone a ti siga avanzando en tu contra. Al hacerlo, no sólo interrumpes la dinámica que te perjudica, sino que puedes orientar la energía hacia otros cauces que te resulten más favorecedores.

Patrón de conducta de la Maldad

En este caso, la Maldad se manifiesta negando su responsabilidad en los daños, de manera que el coste acaba recayendo sobre quien los ha sufrido.


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