Veo imposible hablar de Maldad sin mencionar la sumisión porque es algo intrínseco a su forma de funcionar en sociedad.
No hay ningún malo que no se someta cuando no está en una posición de Poder. NINGUNO.
La Maldad, si tuviéramos que hacer una comparativa con el mundo animal, sería como un ave carroñera: sabe que no tiene capacidad para cazar el mamut y que tampoco le corresponde nada en el reparto, por lo que se conforma con lo que dejan.
Pero el mundo animal no es el del hombre. En la sociedad humana existe la SUMISIÓN, que es el mecanismo por el que la Maldad puede llegar a ocupar escalones altos en una cadena que no le corresponden por el valor que aporta.
¿Qué es la sumisión?
La sumisión es no actuar conforme a tu verdadero ser para obtener un beneficio que no sabes, o no quieres, conseguir por ti mismo.
La sumisión es, fundamentalmente, ceder tu CENTRO a otro que, a partir de ese momento, pasa a tomar decisiones por ti.
La sumisión o entrega de Poder se ve de manera especialmente clara en el trabajo. La razón no es sólo económica, sino también identitaria. El trabajo presta una identidad -yo soy profesora, médico, abogado- que permite a muchos saber quiénes son y ubicarse en sociedad.
En lo que respecta a las razones económicas, la Maldad no tiene capacidad para subsistir por el valor intrínseco que aporta. Por eso se somete y entra a formar parte de estructuras jerárquicas donde cede su centro y obedece al que se encuentra arriba. Y pueden llegar a escalar muy alto de esta forma.
¿Son los Malos los únicos que se someten?
No, la razón por la cual la sumisión está tan extendida no es sólo porque interesa a los Malos para obtener beneficios y estatus que por sí mismos no conseguirían, sino porque también interesa a la gran masa Carente que conforma nuestra sociedad.
El Malo se somete cuando no se encuentra en una situación de Poder en la que pueda ir quitando a los demás por doquier, lo que constituye su verdadero ser. El Carente se somete porque su estado natural es NO DAR. Pero ambos, a través de la sumisión, obtienen dinero, estatus e identidad que por sí mismos no obtendrían.
Entonces, ¿cuál es la diferencia realmente entre el Malo y el Carente con respecto a la sumisión?
El Carente, si ve a alguien que no se somete o que no entra dentro del juego o teatro social (aparentar Abundancia cuando en realidad lo que hay es todo lo contrario: Carencia o necesidad de quitar al otro) simplemente lo ignorará o se apartará, pero el Malo no.
El Malo va a intentar por todos los medios desempoderar a la persona: mediante bullying, juegos de Poder, manipulación, despidos laborales, aislamiento o cualquier otra herramienta que tenga a su alcance, según su grado de Maldad.
No todos los malos llegan a matar, violar o pegar, porque no todos comparten el mismo nivel de Maldad, pero sí pueden malmeter a compañeros para aislar a una cierta persona, intentar pagar menos, quitar dinero, no devolverlo si está en posición de hacerlo o hacer gaslighting para manipular a alguien y generarle una culpa que no tiene.
La Maldad, en definitiva, no soporta ver que hay otro que no entra dentro del juego social de la sumisión porque le hace ver sus propias faltas, es un espejo incómodo y, mientras que el carente no hace nada y evita ese espejo, la Maldad hace lo que es intrínseco a ella, RESTAR al otro.
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