La Maldad en Femenino

 Considero extremadamente importante escribir en este blog acerca del desconocimiento generalizado que hay cuando se entiende, por ejemplo, que una mujer, por el simple hecho de ser mujer, estará a favor de otra que denuncia por violencia de género. Nada más lejos de la realidad. Cualquier persona que haya sufrido maltrato sabe perfectamente que la Maldad no entiende de género. Una mujer, ante otra que denuncia por violencia de cualquier índole, puede estar en contra de quien denuncia e intentar culpabilizarla y manipularla, incluso antes de la denuncia, para hacerle ver que el maltratador tiene razones para hacer lo que hace, que ella es la culpable, la causante del maltrato. Después de la denuncia, puede intentar coaccionarla para que la retire. Estos comportamientos por parte de la Maldad están a la orden del día y son completamente habituales. Se dan entre las personas que rodean a la víctima del maltrato, se dan en jueces, fiscales, abogados. También se dan en los organismos públicos que tienen una relación directa con los asuntos de Maldad (Justicia, Interior, Salud). 

La única diferencia que he podido ver entre hombres y mujeres en lo que respecta a la Maldad es que la mujer no suele ser la que realiza el acto: la que pega, la que viola, la que mata, etc., es más bien la que justifica, la que culpa, la que apoya, la que absuelve.

La Maldad en Femenino es completamente nociva y casi tan mala como el Malo, y lo peor es que su discurso "cuela" porque se presenta como "moralmente" justificado. Expresan razones que tergiversan la Verdad y siembran incertidumbre donde no debería haberla. 

Además, la Maldad en Femenino suele ser pasivo-agresiva, mete cizaña y provoca, hasta crear situaciones violentas que confirman, en su relato, que en realidad "el violento o la violenta" (que no es más que el que reacciona, pone límites o defiende su dignidad) está en el otro lado. Esto es una proyección suya, de su propia mente, sobre el otro, que le permite justificar así sus actos. De todas formas, aunque sea una proyección, nunca se confunden de "objetivo", siempre defienden al malo y atacan al bueno. No hay error.

¿Qué es un Dominante?

 En el "imaginero colectivo", o en la mente de muchos, la idea de "dominante" se refiere a lo que yo llamo falso dominante o dominante con d minúscula: una persona con una cierta personalidad activa, que establece una relación de sumisión con otra, ya sea en pareja o en el trabajo. La persona pasiva, el sumiso, realiza una entrega de poder al dominante, quien pasará desde ese momento a tomar las decisiones dentro de la pareja. Es una relación en la que uno se somete a cambio de que el otro le dé dirección o le alivie de tener que tomar decisiones o mantener una actitud activa en la vida.

Yo soy Dominante por naturaleza y nunca jamás he pedido la sumisión a otra persona, aunque lo que sí he esperado es la energía activa en los demás, lo cual me ha llevado a un fracaso casi constante en mis relaciones con el género humano. 

Un Dominante, con D mayúscula, es el que no se somete, PUNTO, no hay más. 

Y cuando en este blog hable de Dominantes como personas, me referiré a aquellos que poseen una energía de Dominación, que es -en definitiva- una energía atrayente, aunque no todo el mundo reacciona por igual a ella.

Entonces, si tanto el dominante como el Dominante son personas con actitudes activas, ¿cuál es la diferencia entre uno y otro? 

Pues que, por lo que he observado, alguien que pide la sumisión ajena también establecerá relaciones de sumisión en otros ámbitos. Por ejemplo, un varón que quiere una mujer sumisa como pareja, después en el trabajo se someterá a su Jefe. Es decir, el dominante cree en la jerarquía y vive y ve el mundo de esta manera. El Dominante, como ya he dicho, no pide la sumisión a nadie y tampoco se someterá el mismo: ni en trabajo ni en las relaciones de pareja. 

Entonces, ¿puedo ser yo Dominante si una vez estaba con mis amigos y el director del instituto pretendió que aceptáramos una norma completamente injusta y todos nos rebelamos? 

Pues no, porque el Dominante suele estar y actuar solo y, aunque la resistencia es en esencia la misma, la Dominación no está detrás de fuerzas colectivas.

¿Y qué tiene que ver entonces la Dominación con la Maldad

Pues tiene todo que ver, porque la Maldad es básicamente quitar a otro lo que le pertenece y, cuando la Maldad aparece, es el Dominante el que resiste cuando todos los demás agachan la cabeza. Dominantes, por tanto, hay pocos (en porcentaje de población, no en número absoluto).

El arquetipo de Dominante lo podemos ver, por ejemplo, en la figura de Winston Churchill. (Pienso que si no hubiera sido por él el mapa geopolítico actual sería completamente diferente). Él, por sí mismo, no era Dominante, pero sí representó esa figura de Dominación. Con el avance nazi intentó en un principio aunar fuerzas, sin éxito, y se quedó sólo en la Resistencia, hasta que más adelante se unieron los aliados americanos tras el ataque japonés a Pearl Harbour. Fue en ese momento cuando el curso de la historia comenzó a cambiar hacia lo que hoy conocemos. No fue antes. Y la resistencia inicial que dio lugar a que esto sucediera la representó la figura de Churchill.

Gran Bretaña es una nación Dominante; así lo ha demostrado no sólo en la resistencia nazi, sino también en la colonización mundial que llevó a cabo (donde, a pesar de toda la brutalidad que hubo, como en cualquier colonización, dejaron un legado de cultura y civilización) o cuando Margaret Thatcher envió una flota a Las Malvinas porque habían sido invadidas por Argentina.

De todas formas, como ya he dicho, en este blog me referiré a personas con energía Dominante, sólo he puesto estos ejemplos porque me parecía que reflejaban la Dominación de manera muy clara.

Personas públicas con energía Dominante son: el general Montgomery, Amancio Ortega, Bill Gates, Miguel Bosé, Grant Cardone, Claus von Stauffenberg, etc.

Sobre La Autora

Hay dos razones por las cuales considero que tengo más legitimidad que el resto para hablar sobre Maldad:

- La primera es 'Mi Árbol Genealógico'.

- La segunda es que soy Dominante. Sobre las implicaciones entre Maldad y Dominación hablaré largo y tendido en una sección dedicada a ello.