Llamo Fuerzas de la Situación a los movimientos que existen dentro de una determinada estructura -empresa, institución, individuo- y que determinan qué acciones se producen y cuáles no.
Estas fuerzas no tienen nada que ver con la imagen que una empresa o individuo transmite, pueden coincidir o no con esa imagen. Incluso pueden coincidir o no con la percepción que la sociedad tiene de ellos.
Por ejemplo, un servicio municipal creado para defender y apoyar los derechos de las mujeres en caso de violencia. Esta es la imagen que transmite, pero las Fuerzas de la Situación pueden ser otras. Este servicio, en realidad, puede haber sido creado como un acto de propaganda, para proyectar una determinada imagen por parte del partido político que lo originó, sin que exista una intención real de defender nada. En este caso, las Fuerzas de la Situación no se corresponden ni con la imagen que se transmite, ni con la que percibe la ciudadanía.
Las Fuerzas de la Situación son difíciles de ver porque requieren que la persona que mira se vea a sí misma y elimine cualquier tipo de proyección sobre lo que observa, así como cualquier deseo sobre el resultado que quiera obtener.
Las Fuerzas de la Situación implican no sólo verlas, sino, sobre todo, sostenerlas. Esta es la parte más difícil.
Por ejemplo, en un Juzgado en el que de manera habitual el juez titular sobresee denuncias por maltrato. Los abogados que trabajan regularmente en ese Juzgado no es que no vean que prácticamente el total de denuncias por violencia son sobreseídas; lo ven como cualquier otra persona. Lo que ocurre es que no pueden sostener esa Verdad.
Sostenerla implicaría denunciar a un juez que se encuentra en una situación de poder, arriesgarse a que eso interfiera en casos futuros en ese mismo Juzgado y, por tanto, en la relación con sus clientes; quedarse solos, verse implicados en una demanda por injurias y calumnias; o, simplemente, asumir una realidad que les resulta incómoda.
Por tanto, casi nadie puede ver las Fuerzas de la Situación. No pueden verse a sí mismos, no pueden ver al otro y no pueden sostener la Verdad.
Pero si quieres plasmar algo en la realidad que no se consigue por los caminos ya transitados, necesitas ver las Fuerzas de la Situación. No porque puedas cambiarlas, sino porque evitará que entres en relaciones o situaciones que son un punto muerto y te permitirá entrar en otras que sí te favorezcan.
¿Qué tienen que ver las Fuerzas de la Situación con la Maldad?
Cuando la Maldad entra en organismos o instituciones, si se le permite, empieza a hacer todo lo contrario de lo que se supone que debe hacer. Las Fuerzas de la Situación, por tanto, comienzan a alejarse cada vez más de la imagen que se tiene de esa estructura.
Volviendo al ejemplo del Juzgado, un malo obtiene una plaza de juez titular. Ha estudiado las leyes y sabe lo que dicen, pero al obtener la plaza se coloca en una situación de poder que le permite actuar con cierta impunidad.
A partir de ahí, comienza a actuar conforme a su verdadera naturaleza: haciendo todo lo contrario de lo que las leyes establecen, aunque las comprenda perfectamente a nivel cognitivo.
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